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Archivos Mensuales: junio 2012

Llevaba unos días con la idea de escribir algo en la cabeza y con el blog “apañado”. No soy muy amigo de blogs, como tampoco lo era de Twitter. Pero precisamente viendo las noticias que compartían mis amigos y, ante  la incapacidad de volcar todo mi amor, odio o incompresión hacia ellas en apenas 140 caracteres, decidí dedicarle un poco más de tiempo.

Hoy, tengo el tema.

La cadena SER está en huelga. El primer recuerdo que conservo -o creo conservar, que la memoria tiene más de reconstrucción que otra cosa- es la voz de Carlos Llamas diciendo “Son las diez, las nueve en Canarias” seguida inmediatamente del gong que antes utilizaban como ráfaga. Así, os podéis hacer una idea de lo importante que es la radio para mí, especialmente la SER.

Pues bien, de este día de huelga saco unas cuantas conclusiones, algunas sobre la radio, otras sobre la profesión y otras sobre los profesionales:

Vamos con lo fácil, la radio. La radio es frescura, y ha sido horrible escuchar segundos de esa programación enlatada. Además, ha quedado patente la importancia que tienen los que no hablan pero dicen mucho: los técnicos. Jamás habréis escuchado boletines que sonaran tan mal o ¡incluso programas grabados! Por una parte ha sido bastante triste escuchar la radio -no más de varios segundos seguidos, huelga de profesionales, huelga de oyentes- así, pero por la otra bonita, porque es uno de los pocos -junto con la decisión de los redactores de El País de no firmar las noticias hace unos meses o la experiencia de Más Público– intentos colectivos por dignificar la profesión.

Esto me remite al siguiente punto, los profesionales, que van íntimamente ligados con la profesión. Me dio vergüenza y asco escuchar ayer a De la Morena justificar su presencia en las ondas. En esta noticia incluso se habla de que tuvo que contratar a un técnico a última hora por la negativa de los que estaban con él en Polonia. Pues bien, y aunque la huelga sea un derecho, gracias a personas como nuestro campechano Joserra -y todos los que colaboraron con él, incluida una de las directoras de Deportes, que dejó bien claro quién manda ahí- y los que han realizado los boletines horarios, va la profesión como va.

Porque la crisis publicitaria afecta, y esto y aquello también. Pero lo que está contribuyendo decisivamente a la precarización en todos los sentidos de esta profesión es la actitud de los periodistas. ¿Técnicos en huelga? ¿Los de talleres en huelga? ¿Los repartidores piden mejores condiciones? No importa. ¿Lo hacen tus compañeros de redacción? Tampoco. O a otros niveles, los míos, los de mis compañeros, los de los becarios o no-contratados. No miramos demasiado lo que cogemos, porque sabemos que, si no lo aceptamos nosotros, lo cogerá otra persona. Así se explica que haya anuncios como los de precajobs, que se aprovechan de la poca solidaridad que existe en nuestro colectivo, o que ABC vaya a pagar 200€ al mes por trabajar este verano llenado las páginas de la web y del papel, o que RTVE ni siquiera pague nada. Pero da igual, porque siempre habrá un licenciado con ganas de comerse el mundo para aceptarlo.

El otro día lo comentaba con un amigo que trabaja como becario -por una miseria, no llega a los 300€ y mete horas como cualquiera- en un medio de comunicación que seguramente leáis todos todos los días. Me explicaba que él estaba jodido porque creía en su medio y en la labor que hacía, que se sentía identificado, y que si bien sabía que le estaban explotando de la peor manera, él se dejaba, porque cree, porque quiere. Y así nos va, no hay peor cosa que una profesión por vocación, ya que tus jefes, las empresas, saben positivamente que, por mucho que te puteen, vas a seguir trabajando, porque crees en lo que haces, porque llevas años queriendo hacerlo.

Malos tiempos para la lírica decían Golpes Bajos; bastante peores para la prosa periodística.